Costa Rica, Centroamérica

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Curso Ecuménico Nacional de Biblia

January 18, 2010

El propósito del taller se basó en descubrir, reconocer y vivir la oración como una experiencia de fe que nos invita al diálogo permanente con el Misterio Creador que llamamos Dios, a partir de las realidades concretas que viven los seres humanos en sus interrelaciones y la relación con la naturaleza, con la creación. Por eso, se trata de una oración que se produce en la historia del pueblo de Dios. En ese sentido, fue importante preguntarnos, qué historia, qué pueblo.

Reflexionamos sobre nuestras historias como individuo-como comunidad y como especie. Lo que significa que hacemos parte de una creación donde hay otras especies. Esto nos llevó a destacar el tema de la responsabilidad en la construcción de una historia humana en relación con esas otras especies, de forma general, y particularmente, con cada uno, cada una y luego como comunidad. Historia que se construye y se vive desde la vida cotidiana.

Nos preguntábamos por el pueblo de dios. Llegando a un acuerdo de que cuando hablamos de pueblo de Dios, nos pensamos formando parte del mismo, y también tomando como centro los grupos más vulnerables de nuestra sociedad: mujeres, pueblos originarios, niños/as, hombres y mujeres empobrecidos/as.

Entonces, es en ese contexto donde cabe preguntarnos por el sentido de la oración que hacemos. Por qué oramos? para qué oramos? Fueron dos preguntas claves que nos acompañaron a lo largo de la semana. Preguntas que nos llevaron a pensar en una ética humana. En ese sentido, se trata de una oración desde donde expresamos una preocupación por la vida misma.

Al conocer sobre los diferentes tipos de oración, es decir, las diferentes maneras de diálogos con Dios, vimos que pedimos, damos gracias, expresamos confianza. En ese diálogo nuestros deseos como individuos están presentes, pero teniendo también en cuenta una preocupación por el bien estar de los/as demás. Pensar en nuestros sufrimientos individuales, pero a partir de una preocupación por el sufrimiento de los grupos vulnerables hagamos parte o no de ellos.

Entonces, no se trata de un orar individualista, sino un diálogo con Dios por una fuerte preocupación por quienes sufren, por quienes son oprimidos/as. Y principalmente, una profunda confianza en que la presencia de Dios en esa historia anima para cambiar ese tipo de realidades. Todo eso nos llevo a preguntar por ¿qué Dios? ¿cuál es la imagen de Dios que tenemos y con la cual diálogamos?

No se trata de un orar para estar tranquilos/as, sino una oración que nos moviliza que nos hace estar atentas/os y críticos/as a lo que pasa a nuestro alrededor y a proponer formas alternativas de transformación.

El taller fue una experiencia de aprender haciendo. A partir de los diálogos con las oraciones bíblicas y con oraciones fuera de la Biblia (cantos, poesías), fuimos construyendo interpretaciones desde nuestros contextos, respetando el contexto del texto, lo que nos provocó producir nuestras propias oraciones para los momentos actuales. Prestamos atención en este ejercicio a textos como: Sl 20; Judit 9; Lucas 11, Job 9, entre otros.

Podemos afirmar que toda la semana estuvo cargada de mucha emoción y sentimiento. Momentos de reflexión, de construcción de pensamientos que nos permitieron tener presente realidades de mujeres, niñas/os que como apunta el texto de Lc 11, están en riesgos, de amigos que tocan a la puerta y no son atendidos/as. Pero también esas emociones fueron despertadas no solamente desde textos bíblicos, sino también temas como: La coyuntura electoral de Costa Rica, el cuerpo y la experiencia de la oración; así también, una tarde fue dedicada a practicar con la Lectio Divina.

Destacamos finalmente, algunos ejemplos, de cómo las personas que participaron resumen la experiencia:

¿Cuál es mi Dios, a cuál Dios le oro? – fue una pregunta que me estremeció. Pensar en cómo será la implicación en los actos de piedad que acostumbro a hacer. Me llevó a evaluar esos actos y repensarlo por una visión más amplia de responsabilidad comunitaria y como especie humana. Me llevo múltiples inquietudes que tengo que reflexionar, para necesariamente revisar y replantearme actitudes que he tenido.”

Las distintas lecturas de apoyo para ir viendo los diferentes temas, han producido en mí ver cosas desde otros ángulos. Además los textos bíblicos trabajados y las formas de interpretación ha sido algo novedoso y enriquecedor para mi trabajo”.

He aprendido una forma de orar tomando en cuenta el concepto de Dios que tengo, mi experiencia personal, la experiencia como comunidad y como ser humano, para relacionarme desde una ética humana, planetaria, con los otros, el medio y conmigo mismo”.

el aporte más significado ha sido el descubrir cómo hacer una oración desde la propia experiencia de vida y de la realidad de la comunidad. Una oración basada en la tríada: individuo-sociedad-especie, que me lleve a una ética más humana. Una oración que haga causa con el pueblo de Dios, con los más débiles y vulnerables”.

Lo más significativo ha sido el ayudarnos a desmontar las falsas imágenes de Dios. El inquietarnos, el romper nuestra tranquilidad. Me voy a casa inquieto. Me voy huérfano de dioses falsos y, por tanto, más cercano a un Dios de la Vida”.

El ejercicio de orar con el cuerpo. El poder comunicarme con mi cuerpo en la oración. Y luego el aprender lo que me puede decir un texto…”